martes, 13 de octubre de 2026
Toqueteo, paciencia y contundencia
Real Bañil quebró a Atlético Molino y goleó 3-0.
Tras un arranque parejo condicionado por la expulsión de Mario Serra en Molino, el conjunto obrero impuso su fútbol asociado por abajo y sentenció la historia con un soberbio golazo de media distancia de Mauricio Villegas. El buen trato del balón y la serenidad para aprovechar los momentos del partido le dieron un rédito enorme a Real Bañil, que superó por 3 a 0 a Atlético Molino en el marco de la segunda fecha de la Copa Caborteada +30. Pese a lo abultado del resultado, el desarrollo comenzó siendo sumamente equilibrado y con mucha fricción por la tenencia de la pelota.
El punto de inflexión del cotejo llegó con la tarjeta roja directa que vio Mario Serra en Molino tras una agresión verbal al colegiado. Con un hombre de más sobre el terreno, Real Bañil no cayó en la desesperación. Puso la pelota contra el piso, empezó a triangular con criterio y desgastó a un rival que se vio forzado a multiplicarse en la marca.
La resistencia de Molino se sostuvo mientras pudo gracias a la loable labor y garra de sus futbolistas y a una destacada actuación de su guardameta, quien tapó pelotas clave para evitar una diferencia mayor. Sin embargo, la contundencia de Real Bañil terminó siendo demoledora. Las apariciones en la red de Jhonatan Goncalvez y Michael Maciera comenzaron a abrir la brecha, hasta que llegó la frutilla de la noche: Mauricio Villegas sacó un zapatazo teledirigido desde afuera del área que se clavó lejos del alcance del golero para cerrar el partido con un auténtico golazo.
Victoria con sello propio para el equipo obrero, que combinó circulación limpia, paciencia táctica y pegada para sumar tres puntos vitales en el torneo.
