sábado, 3 de octubre de 2026
A puro coraje
Bella Vista se llevó un duelo caliente ante Real Bañil de la mano de un Lucas Paiva letal.
En un choque picado y de pierna fuerte, el papal se impuso 3 a 2 impulsado por el doblete, la entrega y el buen manejo de pelota de su figura. Se jugó con el cuchillo entre los dientes y sin pedir permiso. En uno de los compromisos más vibrantes y calientes de la fecha inaugural, Bella Vista se impuso por 3 a 2 frente a Real Bañil, en un duelo donde sobraron el temperamento, el roce físico y las ganas de arrancar ganando.
El partido tuvo un arranque eléctrico, en el que Bella Vista abrió la cuenta con una gran definición de tiro libre, pero la respuesta del equipo obrero fue inmediata para poner tablas y desatar un auténtico golpe por golpe. Entre choques inevitables y marcas al límite, emergió la clase de Paiva. Con criterio para manejar los tiempos con la pelota en los pies, un despliegue formidable y una voracidad ofensiva clave, se despachó con un doblete fundamental para inclinar la balanza.
Pese a que Real Bañil vendió carísima la derrota y empujó a pura rebeldía hasta el pitazo final, Bella Vista supo resistir los embates y capitalizar sus momentos. Un 3 a 2 repleto de condimentos que premia la rebeldía colectiva y el peso de su figura en los metros finales.
